MEMOREX PARA NO VOTAR POR EL REGRESO DE FUJIMORI

Los siete pecados capitales:

el socavamiento de la Fuerza Armada por el fujimorato

Haciendo un ejercicio de memoria, la década del Fujmorato tiene que ser recordada como la década de la desinstitucionalización y empobrecimiento moral de la Fuerza Armada. Sustentamos dicha afirmación en las siguientes razones:

El trastocamiento del sentido de la disciplina, subordinación y honor militar, mediante la utilización de prácticas de amedrentamiento y persecución a oficiales que discreparon abiertamente del régimen y la utilización de medidas de chantaje. Ejemplo de ello, fue la suscripción del acta de sujeción, que tergiversó el sentido de cohesión institucional.

-El trastocamiento del sentido de la disciplina, subordinación y honor militar, mediante la utilización de prácticas de amedrentamiento y persecución a oficiales que discreparon abiertamente del régimen y la utilización de medidas de chantaje. Ejemplo de ello, fue la suscripción del acta de sujeción, que tergiversó el sentido de cohesión institucional.

-La cooptación de la cúpula militar, a través de la colocación de oficiales sumisos y genuflexos al régimen de aquel entonces, que permitió instrumentalizar a las fuerzas armadas para realizar las acciones delincuenciales,  de conocimiento público. Ejemplo de ello fue mantener en la Comandancia general del Ejército y en la jefatura del Comando Conjunto al general Nicolás de Bari Hermoza Ríos, por un período de siete años, desde enero del 1992 hasta agosto del 1998, trasgrediendo y manipulando las normas militares de entonces para tal efecto.

-El uso arbitrario de las instituciones militares y de los organismos que la conforman, en especial de los organismos de inteligencia con la creación de equipos de inteligencia operativos que actuaron como sicarios uniformados y quienes protagonizaron innumerables violaciones a los derechos humanos. En esa misma línea cabe precisar, que uno de los principales instrumentos  utilizados por la mafia fujimontesinista para intentar perpetuarse en el poder fue el Consejo Supremo de Justicia Militar. Este, así como el  Servicio de Inteligencia Nacional, se constituyeron en instrumentos de la impunidad, que reinó en la década de los noventa. Los casos de la Cantuta, Barrios Altos, y el caso Vaticano son muestra de ello.

-La destrucción del concepto de meritocracia en la línea de carrera del profesional militar, mediante la promoción a grados inmediatos superiores a oficiales que no tenían mérito alguno para ascender, sino más bien devinieron en adictos al régimen de turno. Se descabezó a las promociones que debieron haber comandado durante la década de los noventa,  manteniendo de forma irregular un solo comandante general durante siete años continuos. Esto rompió con la selección por mérito y antiguedad de los mandos militares. Ejemplo de ello fue el pase a la situación de retiro, sin mayor motivación, de los primeros puestos de las promociones previstas a llegar al alto mando militar,  durante la década de los años noventa.

-La generalización de la corrupción en las instituciones militares, que violentó los principios de honor militar y de probidad inculcados en las escuelas de formación. Prueba de ello son las adquisiciones de cuantioso material bélico, que trajo como consecuencia que muchos oficiales generales se encuentren a la fecha en prisión; y que muchos otros  altos oficiales se encuentren prófugos de la justicia, hasta el día de hoy, tal es el caso de los generales de división Victor Malca Villanueva, ex ministro de defensa, y el general de división, Guido Guevara Guerra, ex –presidente del Consejo Supremo de Justicia Militar.

-El desabastecimiento general de la capacidad logística de la Fuerza Armada. La compra de armamento inoperativo  durante el Fujimorato  no solo puso en riesgo al personal militar en tiempos de tensiones limítrofes, -Guerra del Cenepa-, sino que también ha dejado a las instituciones armadas desprovista de equipamiento necesario.
-Finalmente, cabe recordar el saqueo sistemático de los fondos de la Caja de pensiones militar-policial, que fuera utilizada como la caja chica del gobierno fujimontesinista, lo que trajo consigo el desfinanciamiento total de la Caja, situación que hoy en día no permite el pago oportuno a los miembros de la misma.

Como se desprende de la secuencia presentada, la Fuerza Armada, ingresó al nuevo milenio con  un deterioro institucional galopante, un empobrecimiento moral  que la distanció de la sociedad peruana y una situación de grave obsolescencia del material bélico, que dificultosamente se ha venido recomponiendo a través del núcleo básico de la defensa. De cara a ello, es necesario reconocer la labor de varios ex ministros de Defensa de los últimos diez años, abocados a reconstruir las bases de una institucionalidad democrática en el sector defensa y a regenerar el respeto ciudadano hacia las instituciones armadas; pero también recordar, durante el mismo periodo, a  un ex -ministro de defensa, a la fecha, candidato a la vicepresidencia, quien buscó apañar los graves crímenes contra los derechos humanos cometidos por algunos integrantes de las fuerzas armadas, y obstruyó la participación  de la ciudadanía en la configuración de la política de defensa como una política pública.

Área Sociedad y Fuerza Armada

Instituto Defensa Legal

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