Los otros jugadores

Por Augusto Álvarez Rodrich
alvarezrodrich@larepublica.com.pe

Evaluación del papel cumplido en la elección 2011.

Hoy no es prudente ni ético referirse a los candidatos, por lo que, mientras se espera el resultado de la votación, adelanto una evaluación de los otros ganadores y perdedores del proceso que hoy culmina.

El gobierno de Alan García. A pesar de la reducción de la pobreza estadística en 15 puntos, el final de su gobierno deja la conclusión extendida de que el país no puede combatir a la pobreza solo con crecimiento, el cual, siendo imprescindible, es insuficiente. El resultado de la primera vuelta tiró al piso su prédica arrogante y soberbia del perro del hortelano. Además, García no pudo evitar –aunque trató– de que Ollanta Humala –uno de los que no quería– llegara hasta el final. Y si este gana, no habrá quién le cuide las espaldas durante el lustro siguiente.

Iglesia Católica. El estupendo mensaje de la Conferencia Episcopal Peruana –presidida por monseñor Miguel Cabrejos– que convocó a la esperanza y la confianza en el Perú, se vio ampliamente opacado por la actuación lamentable del cardenal Juan Luis Cipriani durante la campaña electoral, debido a que su abierta toma de posición por la candidatura de Keiko Fujimori apunta en la dirección peligrosa de partidarizar la acción de la Iglesia y de mezclar religión con política, lo cual, sin duda, es un factor que alimenta la distancia con la feligresía y le resta confianza en la población en general.

Empresa privada. Confiep siguió pasando, casi hasta el último día, publicidad subliminal para la candidatura de Keiko Fujimori. El empresariado sigue siendo incapaz de darse cuenta de que, antes que adhesiones a personas, debe reforzar una agenda por el país que vea más allá de la línea de ganancias y pérdidas. Y de que debe conversar con todas las fuerzas políticas, no solo con las que se lo permita el gobernante de turno.

Encuestadoras. A pesar de todas las críticas, y del comportamiento sospechoso de algunas de ellas, han hecho un buen trabajo que ojalá culmine hoy con éxito a pesar de la eventual dificultad de una llegada apretada.

Partidos políticos. Esta elección demostró que los partidos siguen profundizando su crisis y que, con ello, continúa el proceso de fragilidad democrática.

La prensa. Uno de los principales perdedores de la elección 2011. Gran parte de los medios de comunicación se alineó con la candidatura de Keiko Fujimori hasta extremos desquiciados que acabaron demoliendo su reputación como entes que, en teoría, deberían buscar la verdad. En lugar de eso, y más allá del legítimo derecho de un medio de elegir la opción editorial de respaldar a un candidato determinado, varios rompieron el equilibrio informativo fundamental que exige el oficio y mintieron con descaro, con lo cual han ahondado, por su comportamiento indecente, la desconfianza ciudadana en todos los medios.

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