EL AGUA: DON DE DIOS Y UN DERECHO HUMANO.

Parte de las actividades que la Autoridad Nacional del Agua(ANA) desarrolló en conmemoración a la semana del agua 2018, varias instituciones participaron el día de ayer viernes en el pasacalle denominado “JUNTOS POR EL AGUA – APRENDAMOS A CUIDARLA”. El Vicariato Apostólico de Yurimaguas fue uno de las instituciones que participó de esta importante actividad donde al término de la marcha Mons. Jesús María Aristín Seco brindó un discurso en defensa del Derecho al Agua en Yurimaguas.

Con ocasión de celebrarse el Día Mundial del agua debemos decir que, tanto el planeta Tierra como nosotros los seres humanos, somos fundamentalmente agua. Sin agua no existimos. Sin agua no somos nada.

Si el agua es parte constitutiva de nuestra existencia nuestro deber sería cuidarla celosamente para que nunca nos falte. Sin embargo, la escasez de este bien preciado se deja sentir. Basta mirar o escuchar la serie de reclamos y exigencias de la población a sus gobiernos en las diferentes ciudades y pueblos rurales de nuestra región y del país, para saber el nivel de abastecimiento de agua.

Si, queremos celebrar de verdad este Día Mundial del Agua como una oportunidad para rectificar las actitudes que nos están llevando poco a poco al colapso, tenemos que mirar que ha pasado, que hemos sido capaces de hacer como ciudadanos y ciudadanas de a pie, como organizaciones, como instituciones, como autoridades.

Aquí en la ciudad de Yurimaguas, por ejemplo, hemos sido capaces de destruir los bosques y aguajales que sostenían la vida del Átun Quebrada, desde su cabecera hasta su desembocadura en el Río Paranapura; sin que nadie diga lo contrario. Una hermosa y útil fuente de agua la hemos convertido en un almacén de basura y aguas residuales. Ya no da vida y alegría sino enfermedad, mal olor y desgana.

Las comunidades del Valle del Shanusi como Puerto Perú y Cotoyacu tienen las quebradas Yanayacu y Cotoyacu al lado, pero sus aguas no las pueden utilizar por lo nocivas que se han vuelto, aunque los informes técnicos digan que no hay contaminación. Los agroquímicos utilizados en las plantaciones de palma aceitera y en los extensos cultivos de arroz, así como la remoción y desvíos de cauces junto al desbosque de las fajas marginales de ambas quebradas, determinan su contaminación. Además, ni siquiera tienen la garantía que el agua que les llega de vez en cuando en camiones cisterna sea de calidad. A la vista de todos pasa esta situación, pero nada cambia.

La quebrada Yurac entre las colindancias de los distritos de Barranquita y Teniente César López después de haber sido una despensa de vida para las comunidades de Bella Selva, Nuevo Arequipa, San Miguel, San Joaquín, hoy es una pobre quebrada luego de haber sufrido remociones y desvíos en sus cauces por la empresa que prefirió su cultivo de palma aceitera a la vida de la gente.

Son más de 500 hectáreas de aguajales destruidos entre la comunidad de Jorge Chávez y San Pedro de Mayrujay el año 2012. Asimismo, la denuncia hecha a 47 campesinos del Sector Yurac Quebrada, en el caserío de Túpac Amaru en el año 2012, por desbosque de un aproximado de 1269 hectáreas siendo que cuando lo vendieron tenían bosque y en el contrato se hace aparecer como desboscado.

2100 hectáreas de bosque primario en el distrito de Barranquita y más de 4000 en el Valle del Shanusi fueron talados para dar lugar a las plantaciones de palma aceitera, a pesar de que existe la norma que declara que se implementarán en áreas degradadas.

6129 hectáreas de bosque en la Comunidad Campesina de San José Obrero que va desapareciendo progresivamente por el desbosque de grupos de personas organizadas en asociaciones. Algo similar ocurre en muchas de las cuencas de los distritos: el acaparamiento y tráfico de extensas áreas de bosque para luego ser destruidos.

Los derrames de petróleo han afectado gravemente los ríos Morona, Marañón y Nucuray como también a algunos de sus afluentes, como el último ocasionado en la Comunidad Nativa Seis de Julio en el distrito de Lagunas, la quebrada Limón que era la despensa de peces para la comunidad hoy solo representa la miseria. A pesar de la gravedad de los impactos en el ambiente y en la población, preocupa la poca celeridad de los estamentos del Estado para resolver la demanda urgente del agua.

El agua como un bien y servicio gratuito que da la madre naturaleza, nacen y discurren en medio de bosques, aguajales, renacales, humedales. Todo ese paisaje va desapareciendo por la ocupación desordenada y sin criterios ambientales y sociales, intentando favorecer siempre los intereses económicos, bajo el argumento de que son proyectos de desarrollo, al punto de modificar leyes y continuar favoreciendo la destrucción de los bosques que inciden directamente en la disminución del caudal agua y su contaminación.

No podemos seguir siendo contradictorios en nuestro decir y actuar en algo tan esencial para la sobrevivencia humana. O tomamos hoy la firme decisión de cambiar nuestros estilos de vida, o como especie humana iremos sucumbiendo de a pocos.

Nuestra Constitución Política desde el 22 de junio del 2017, en su artículo 7 –A reconoce que el agua potable es un derecho fundamental para el desarrollo de una vida digna. Lo mismo las Naciones Unidas y los Objetivos de Desarrollo Sostenible al 2030 considera en el Objetivo 6: Agua limpia y saneamiento. Y, aunque no lo dijera ninguna norma ni ninguna institución, como sociedad humana que apostamos por la vida tenemos que asumir el reto de cuidar y defender el agua.

Urge una política preventiva para la defensa del agua en todos los niveles de gobierno bajo el principio de gobernanza.

Hacemos el llamado a los ciudadanos y ciudadanas de todas las edades, a las autoridades de todos los niveles de gobierno, a los líderes y organizaciones sociales y políticas, a los empresarios, comunicadores sociales, obreros, campesinos, a unirse y a ser creativos en la defensa del recurso vital agua.

Yurimaguas, marzo 2018

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